|
Tiempo ha que no escribo nada en el blog y pido por ello disculpas a mis fans irredentos que, supongo, a estas alturas y dada la inactividad de los últimos meses, serán cada vez menos. Si es que me queda alguno.
Muchas cosas han pasado en estos tiempos y muchos kilómetros se han desgranado en carretereras de lo más variado. Y, a la vez, proyectos muy absorbentes me han mantenido con la cabeza en temas ajenos, no ya al mundo de la moto, pero si a la afición de contar cosas sobre él. Uno de estos proyectos de que te hablo es la elaboración de podcast. Ya sabes, esa especie de "radio por internet" que puedes escuchar donde y cuando quieras. Pertenece a "mi otra página" que es a la que le estoy dedicando más tiempo últimamente.
A decir verdad procuro buscar un nexo de unión entre las dos aficiones siempre que puedo y en el último de estos podcast comento, junto con mi hermano, la legislación de acceso motorizado al medio natural en Cataluña y en Galicia. También, y sin desviarme de la temática, escibo algo referente al tema de vez en cuando.
Pero no todo ha sido el vicio del trabajo, claro. Ha quedado tiempo para ir en moto hasta lugares recónditos, paisajes recoletos y autopistas atestadas de vehículos endemoniados. Y para viajar en furgoneta recorriendo España y Portugal a modo de despedida de nuestro vehículo de cuatro ruedas.
En barco hasta Barcelona, otro barco a Ingoumenitsa, Cinco Horas en Grecia, Albania, Macedonia, Kosovo, Serbia, Rumanía, Eslovenia, Italia, Francia... Este el el recorrido que escogí para mi 42 cumpleaños que, por supuesto, me regalé con unas semanas de antelación. Comencé a escribir la crónica para intentar transmitirte lo que fueron aquellos kilómetros pero, como te dije anteriormente, anduve algo liado.
Otro asunto que me mantuvo ocupado fue la idea de escribir un libro. Si, ya sé que suena algo pretencioso pero me da igual, no puede uno pensar en esas cosas de qué dirán. He comenzado a darle forma a alguna de las historietas que por aquí se cuentan y espero que termine en alguna empresa de impresión bajo demanda pues ese es el formato que usaré, casi seguro, para publicar mis aventuras y desventruras. Eso, que al principio parecía una tarea sencilla, se ha convertido en una labor bastante más pesada de lo que suponía y requiere de más dedicación y tiempo del que, de momento, estoy dispuesto a asumir. Queda, por tanto, en el cajón de las cosas pendientes. Pero no olvidadas.
¿Y para este año? Pues ya estoy mirando mapas y viajando mentalmente a través del Google Earth. Turquía, Georgia, Rusia, Ucrania, Moldavia, Bielorusia... Los nombres de las ciudades y pueblos sobresalen en el mapa queriendo llamar mi atención y deseando brillar con luz propia. Cosa que consiguen, claro. Aún queda tiempo, ya veremos.
De momento retomo la actividad en esta página, que no es poco, y me pongo a transcribir las notas garabateadas en mi cuaderno de viaje, no solo para contarte lo que ha sido mi última ruta, sino como un ejercicio de reafirmación, como una necesidad imperiosa que regresa después de tantos meses y que obedece, según mis allegados, a algún tipo de exibicionismo malsano que me azora reconocer. Bien, pues una vez reconocido, asumido y digerido, vamos a ello.
|